Religión

Saturday, August 27, 2005

TOMA TU CRUZ Y SIGUEME



Con claridad Jesucristo nos dice que no debemos eludir nuestros problemas del mundo para seguirlo; debemos tomarlos y con ellos caminar junto a Él. Hoy presento en lo que será un intento sistemático de este blog, las lecturas del domingo. Pronto trataré de incluir mis comentarios personales a cada lectura. ¡Qué el Señor los bendiga! (jia2005)
Domingo 28 de agosto de 2005SEMANA 22 DEL TIEMPO ORDINARIO - Ciclo C San Agustín Color verde
Primera lectura Jer. 20, 7-9: -----------------------------------------Me has seducido, Yavé, y me dejé seducir por ti. Me tomaste a la fuerza y saliste ganando. Todo el día soy el blanco de sus burlas, toda la gente se ríe de mí.Pues me pongo a hablar, y son amenazas, no les anuncio más que violencias y saqueos. La palabra de Yavé me acarrea cada día humillaciones e insultos.Por eso decidí no recordar más a Yavé, ni hablar más en su nombre, pero sentía en mí algo así como un fuego ardiente aprisionado en mis huesos, y aunque yo trataba de apagarlo, no podía.
Salmo Sal. 62, 2-9:
Oh Dios, tú eres mi Dios, a ti te busco,mi alma tiene sed de ti;en pos de ti mi carne languidececual tierra seca, sedienta, sin agua.Por eso vine a verte en el santuariopara admirar tu gloria y tu poder.Pues tu amor es mejor que la vida,mis labios tu gloria cantarán.Quiero bendecirte mientras vivay las manos en alto invocar tu Nombre.Mi alma está repleta, pingüe y blanda,y te alaba mi boca con labios jubilosos.Cuando estoy en mi cama pienso en ti,y durante la noche en ti medito,pues tú fuiste un refugio para míy salto de gozo a la sombra de tus alas.Mi alma se estrecha a ti con fuerte abrazoy tu diestra me toma de la mano.
Segunda lectura Rom. 12, 1-2:
Les ruego, pues, hermanos, por la gran ternura de Dios, que le ofrezcan su propia persona como un sacrificio vivo y santo capaz de agradarle; este culto conviene a criaturas que tienen juicio. No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense a partir de una renovación interior. Así sabrán distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto.
Evangelio Mt. 16, 21-27:
A partir de ese día, Jesucristo comenzó a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y que las autoridades judías, los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley lo iban a hacer sufrir mucho. Que incluso debía ser muerto y que resucitaría al tercer día.Pedro lo llevó aparte y se puso a reprenderlo: «¡Dios no lo permita, Señor! Nunca te sucederán tales cosas.» Pero Jesús se volvió y le dijo: «¡Pasa detrás de mí, Satanás! Tú me harías tropezar. Tus ambiciones no son las de Dios, sino las de los hombres.»Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga. Pues el que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que sacrifique su vida por causa mía, la hallará. ¿De qué le serviría a uno ganar el mundo entero si se destruye a sí mismo? ¿Qué dará para rescatarse a sí mismo?Sepan que el Hijo del Hombre vendrá con la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según su conducta.


CARGAR CON LA CRUZ Y SEGUIR A JESÚS
Ni siquiera la pasión de Jesús ha escapado al interés de puro espectáculo cinematográfico, a pesar del horror de la inacabable flagelación en la película de Mel Gibson. La cultura actual convierte todo en espectáculo más o menos sentimental pero que no cambia en nada la vida de las personas. Cuando Jesús anunció su pasión, Pedro se escandalizó y se opuso rotundamente. Mereció que Jesús le llamara nada menos que “Satanás”, es decir demonio tentador que se convierte en ocasión de tropiezo y escándalo. Poco antes Pedro había reconocido a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios. En su perspectiva puramente terrena era muy difícil de digerir el destino doloroso y escandaloso de un Mesías sufriente. Por eso Jesús ahora, en vez de llamarle, “Roca”, le llama piedra de tropiezo.Desde el principio la muerte de Jesús en la cruz fue la piedra de escándalo que echaba para atrás tanto a judíos como paganos. Anunciar a un crucificado era estar condenado al fracaso. Sin embargo la locura de la cruz se manifestó como la gran sabiduría a través de la cual Dios salvó al mundo. Es posible que en nuestra historia la presencia del crucificado, al menos como espectáculo de Semana Santa, haya podido consolar a muchos y ayudarles a llevar su cruz. La cruz de Jesús ha transfigurado nuestras cruces pues ya no las llevamos solos sino que vamos en compañía de Jesús. Pero son muchos los que hoy sienten dificultad para cantar a ese Jesús del madero. Nuestra cultura esquiva la realidad del sufrimiento y de la muerte.La cruz, sin embargo, como resumen de todas nuestras debilidades, como el lado oscuro de nuestra existencia, nos acompaña constantemente. Todos queremos mostrar siempre a los demás el lado de luz de nuestras personas, nuestras capacidades y nuestros logros. Intentamos, en cambio, esconder nuestras sombras porque nos hacen vulnerables. El destino de Jesús, el pasar a través de la pasión para llegar a la resurrección, nos muestra el camino para transformar nuestras debilidades y fracasos, nuestras heridas e incluso pecados, en fuente de vida. La cruz de Jesús no puede ser nunca la justificación del dolor y de la opresión existentes en nuestro mundo. Al contrario, es la gran denuncia. Jesús asumió voluntariamente la cruz para que no haya ya más crucificados en nuestro mundo.El P. Chaminade intuyó perfectamente esta dinámica del evangelio que él comparaba al juego del “gana pierde”. En vez de buscar los éxitos personales, miraba siempre al bien de la Iglesia. No le importaba que los mejores de sus jóvenes congregantes se le fueran al seminario o a diversas congregaciones religiosas. Sólo perdiendo la vida, es decir, dándola, se llega a la verdadera vida. Cuando uno se empeña en perseguir la vida, en querer vivir a tope, muchas veces uno acaba echando a perder la vida. La vida está para darla. Es lo que experimentan sobre todo los esposos cristianos, pero también multitud de personas que tratan de vivir para los demás en vez de estar siempre centrados egoístamente en sí mismos. Cada vez que celebramos la Eucaristía actualizamos el destino de Jesús, de muerte y resurrección, y lo hacemos nuestro. Así vamos transformando nuestras debilidades y heridas en fuente de vida y de salvación para nosotros y para nuestro mundo.
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Lorenzo Amigo, sacerdote marianista

1 Comments:

At 1:51 AM, Blogger Roberto said...

Solo puedo felicitarlo ya que en este mundo impersonal contra un horario esclavizante para realizar diferentes actividades no solo me he encontrado con artículos digamoslo mundanos sino éstos que invitan a una reflexión de nuestras vidas
chezroberto@hotmail.com

 

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